Hay días en los que uno tiene ganas de ir camino al Sol. Esos días que querés desplomarte en un banco de plaza y detener el tiempo. Cuando los pies errantes no se cansan de recorrer empedrados, asfalto, pasto. Días atípicos. Atemporales. Plenos. El aire es diferente, las miradas son diferentes, todo es diferente. Lo rutinario se vuelve lúdico y lo complejo se resuelve. Nada ni nadie te parecen extraños y lo extraño te resulta amigable. Son días que en que el SER prima y dejás emerger tu esencia. Y te encontrás y te perdés y te dejás llevar. Y nada te importa. Dueño del tiempo seguís recorriendo vagamente empedrados, asfalto, pasto.
Resulta que los celulares con MP3 se convirtieron en la nueva SPICA del siglo XXI. Ahora pregunto yo: ¿exisitiendo auriculares es necesario que escuchen cumbia villera a todo volumen arriba del colectivo?
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